La Secundaria 48 de Tigre llevará el nombre de Magdalena “Macacha” Güemes

Miércoles, Mayo 8, 2019

El Consejo General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires aprobó, en el marco de la resolución 1504/11, la imposición del nombre de Magdalena “Macacha” Güemes a la Escuela Secundaria 48 de Tigre. La directora del establecimiento educativo, Élida Ramunno, destacó la importancia y el orgullo que significa para toda la comunidad llevar ese nombre y, en ese sentido, contó que “la propuesta del nombre vino por parte de un grupo de alumnos y de padres que la admiraban por la acción que llevó adelante durante la lucha contra los españoles”.

En la misma línea, Élida remarcó que se había definido elegir un nombre femenino para reivindicar los derechos de las mujeres y destacar su lucha a lo largo de la historial. “Seleccionamos cuatro nombres y finalmente elegimos el de Magdalena Güemes. La idea es reivindicar los derechos de las mujeres que desde aquella época comenzaban a ganar espacios en una sociedad machista”.

“El nombre surgió de una selección entre Manuela Pedraza, Marta Lynch, Sarah Bernhardt y Magdalena “Macacha” Güemes”, aseveró la directora de la escuela al tiempo que explicó que en la decisión de que se impusiera un nombre de mujer había incidido el hecho de que “la mayoría de los establecimientos escolares de la zona tienen nombre de varón”.

De todas maneras, Élida resaltó que querían mostrarle a la comunidad que “la mujer, desde sus acciones, siempre ha logrado cambios trascendentes para la sociedad como lo hizo Magdalena Güemes cumpliendo el rol que cumplió para la Revolución y la lucha contra los españoles”.

“Entre todos elegimos esos nombres y los docentes comenzaron a trabajar con los chicos en el aula con cada uno de los personajes abordándolos desde las áreas correspondientes”, señaló Élida quien para finalizar contó que estuvieron “trabajando por más de 2 años” y que para ellos “es una gran alegría porque el nombre que nos da identidad también llegó junto con la conformación de la secundaria de seis años”.

Magdalena “Macacha” Güemes

María Magdalena Dámasa Güemes de Tejada nació en el seno de una familia acomodada de hacendados y funcionarios realistas durante el Virreinato del Río de la Plata; hija de Gabriel de Güemes Montero, tesorero de la Real Audiencia, y de Magdalena de Goyechea y la Corte, quien descendía de los conquistadores españoles y encomendados al norte del Virreinato.

Fue su hermano Martín Miguel de Güemes quien la apodó “La Macacha”, como se acostumbraba a llamar a las Magdalenas. Eran ocho hermanos, de los cuales ella fue la sexta y la primera mujer. Fue educada según los ideales de las mujeres de la época, y aprendió a leer a los cinco años, siendo su padre su maestro, lo cual era poco frecuente en esos años. Además, estudió piano y flauta.

En octubre de 1803, a los 16 años, contrajo matrimonio con Román Tejada, hijo de una de las familias más tradicionales y antiguas de Salta y capitán del Regimiento de Patricios en aquella ciudad, con quien tuvo una hija a quien llamaron Eulogia.

A pesar de su pertenencia a la alta sociedad salteña, al igual que su hermano Martín y su marido, llevó buen trato con los peones de sus haciendas, de quienes consiguió lealtad y respeto, los cuales serían integrantes de su futuro ejército.

Su primera participación pública fue en defensa de su marido, quien como Capitán del Regimiento de Patricios, fue destinado como castigo a Famatina —en La Rioja— por una ofensa a un compañero, al sargento primero José Luis Pacheco, en presencia de oficiales de aquél. Sus reclamos lograron el cese de la condena y el retorno a la ciudad de Salta.

Al estallar la Revolución de Mayo, en 1810, adhirió a la causa independentista, junto con su hermano, quien se encontraba dedicado a la carrera militar desde los catorce años. Junto con él, organizó un ejército de gauchos que fue conocido como “Los infernales”, cuya participación se dio en defensa del territorio de las actuales provincias de Salta y Jujuy frente a las fuerzas realistas y oponiéndose a Nicolás Severo de Isasmendi, gobernador intendente de la Intendencia de Salta del Tucumán, por entonces.

“Macacha” convirtió su casa en un taller para la confección de uniformes para aquel ejército y, cuando la ciudad de Salta fue sitiada por las autoridades fieles a la Corona española, realizó tareas de espionaje para proveer de información al ejército de gauchos sobre las tropas realistas, valiéndose de diversos métodos, como ocultar papeles en su pollera o dejarlos en un hueco realizado en un tronco de un árbol en la ribera del río Arias. En ocasiones, concurría a caballo al campamento del ejército patriota, incluso encontrándose embarazada, para transmitir mensajes de urgencia.

Güemes se enfrentó con el general José Rondeau, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, debido a que éste lo declaró traidor, ya que se apropió de armamento en Jujuy para armar a su ejército luego de haber combatido bajo sus órdenes en la batalla de Puesto del Marqués, en 1815. La popularidad tras la victoria de Güemes en aquella batalla llevó a su elección como gobernador de Salta, y Rondeau buscó intervenir militarmente por considerar que ello se trataba de una insubordinación.  En esa oportunidad “Macacha” ofició de mediadora y, tras entrevistarse con ambos, logró un pacto de no agresión, conocido como Pacto de los Cerrillos, que además establecía la continuidad del Ejército de gauchos bajo la dirección de su hermano, el 22 de marzo de 1816.

Mientras su hermano combatía al mando de su ejército en la Guerra gaucha, condujo el gobierno provincial, encargándose de desarmar operaciones contra su gobierno, que despertaba desconfianza entre las familias de la élite salteña, pues no aceptaban un gobierno gauchesco, y formaron el partido opositor Patria Nueva. En contraposición, junto con José Ignacio de Gorriti, formó el partido Patria Vieja, sostén del gobierno de Güemes hasta su fallecimiento.

Tras la muerte de su hermano en 1821, “Macacha” siguió sirviendo a la causa revolucionaria. Fue encarcelada, junto con su madre y otros simpatizantes de su partido, por el gobernador José Antonio Fernández Cornejo —opositor a Güemes y sus gauchos—, pero debieron ser liberadas por una sublevación del ejército gaucho, dándose saqueos en la ciudad de Salta el 22 de septiembre de 1821 en el episodio conocido como Revolución de las Mujeres, que desencadenó el derrocamiento de Fernández Cornejo y su reemplazo por Gorriti.

Adhirió al Partido Federal y participó en los levantamientos contra el gobernador Juan Antonio Álvarez de Arenales en 1824, a quienes los federales acusaban de querer perpetuarse en el cargo, y de nuevo contra Fernández Cornejo, nombrado por los unitarios, en 1834.

Falleció el 7 de junio de 1866 en la ciudad de Salta, a los 89 años y retirada de la actividad pública, dedicada al cuidado de su nieto. Fue reconocida por las clases menos favorecidas, que constituían en su mayoría el ejército gaucho de Güemes. Estos la apodaron «madre del pobrerío», por su simpatía hacia ellos.

Sus cenizas se encuentran en el mausoleo familiar del cementerio de la Santa Cruz de Salta.