
Los accidentes de tránsito son una pandemia que cada año acaba con la vida de más de un millón de personas (hombres, mujeres y niños) y que actualmente es la décima causa de muerte en todo el mundo y se proyecta, si no se toman medidas al respecto, como la tercera (3ª) causa de mortalidad mundial para el año 2020. Los costos anuales estimados para accidentes de tránsito son alrededor del uno al dos por ciento (1 a 2%) del producto Bruto Interno (PBI). (Datos suministrados por la OMS).
Debemos tener en claro que el accidente no es imprevisible, y por lo tanto, no debemos tomarlo con resignación, muy por el contrario todo accidente se puede prevenir y por lo tanto, evitar.
Las lesiones en general son un problema de salud pública, porque afectan de manera grave la salud y el desarrollo social de amplios sectores de la población. En Argentina es la primera causal de muerte desde los primeros años de vida hasta los 21 años de edad, y la provincia de Buenos Aires, por la que circula el 60% del parque automotor del país, no es la excepción. Esto repercute fuertemente sobre los valores de índice que computa los años de vida perdidos, con los consiguientes costos económicos y sociales.
La escuela, como ámbito institucionalizado donde se realiza una actividad pedagógica planificada, resulta el espacio propicio para abordar la problemática de la educación vial desde una concepción orientada hacia la prevención y disminución de accidentes en el marco de la promoción de valores y respeto a la vida propia y de los otros.
Es desde edad temprana cuando hay que comenzar con un trabajo sistemático, paulatino y progresivo que lleve al niño a conocer, valorar y vivenciar de manera concreta los problemas sociales en cuanto a la formación en seguridad vial.
La Educación Vial es importante en la formación del ciudadano adquiriendo conciencia moral y social en relación al aprendizaje y aceptación de las normas, para evitar el riesgo en la circulación de la vías públicas, urbanas y rurales, por ello es imprescindible adquirir actitudes, valores, conductas cívicas, conocer sus deberes y obligaciones, propendiendo siempre a prevenir accidentes y mejorar la calidad de vida. Es importante preparar a los niños y jóvenes para comprender las posibilidades y riesgos en las diferentes situaciones en las que ellos pueden ser actores de las mismas. El niño desde muy pequeño ya es usuario de la vía pública. Es tarea fundamental de los padres y el docente orientar el aprendizaje a la toma de conciencia vial.
Lamentablemente se viven tiempos donde la familia como el pequeño grupo social mas importante, donde se desarrolla la primera etapa del proceso de socialización primaria escasamente imparte los conocimientos, ni siquiera a través del comportamiento por imitación (hábito), muy por el contrario se observan ejemplos negativos, y lo que es peor desautorizando la tarea realizada por la autoridad, tanto la de seguridad como la de control. Por lo tanto se considera que el aprendizaje, la capacitación y el ejemplo deben ir de la mano. Abordar esta conclusión parece muy fácil pero poder lograrlo en realidad es sumamente difícil y esto lo demuestra la realidad que vivimos diariamente y el porque debemos incluir a todos los niveles de educación, a la comunidad y a otras Instituciones.
En consecuencia el Estado por intermedio de sus Instituciones debe afrontar y ocuparse de esta problemática social, y por ende en cumplimiento con leyes vigentes como: la ley provincial. 13.348, 13.927 (Decreto 3288/08), Ley Nac. 24.449 Art. 9 y su reglamentación 26.363/08, Ley de Educación 23.348/86, Plan Nacional de Seguridad Vial, y otros Decretos y Resoluciones es por esto que en el Marco del Programa de Concientizaciòn en las Escuelas se implementara el presente proyecto.