Desde la Dirección de Modalidad de Educación Intercultural proponemos pensar a las escuelas como espacios interculturales en los que conviven niños, niñas, jóvenes y adultos, diversos y diferentes entre sí. Estas diferencias expresan las múltiples formas de ser y estar en las culturas, de hablar, de pensar, de vivir… y aunque muchas veces parecen extrañas o contradictorias representan las singularidades y vivencias de los grupos sociales.
Paralelamente, proponemos abordar estas diferencias, no sólo como un calidoscopio de formas culturales sino, como construcciones históricas no exentas de cambios y contradicciones. En este sentido, partimos de asumir que la educación intercultural es para todos los sujetos y no exclusivamente para aquellos grupos que, aun cuando representan sectores significativos de la población, son considerados “minorías”.
Por esto, creemos que pensar una educación intercultural implica:
En definitiva, nos desafiamos a pensar y actuar en un contexto que conciba la diversidad cultural, social, generacional y de género como aporte a una construcción cultural múltiple y compleja que enriquece el conocimiento de todos cuando es puesta en situación de auténtico diálogo.