Educación
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Paraje La Nevada: la alegría de volver al aula

La historia de la Escuela Rural 6 de Guaminí, institución a la que asisten diez estudiantes.
11 Marzo 2018

Unos 90 kilómetros al este de la ciudad de Guaminí se encuentra La Nevada, un paraje que nació a comienzos del siglo pasado con la llegada del tren al interior de la Provincia de Buenos Aires. La semana pasada, la campana volvió a sonar en la Escuela Rural 6 “Fernando Splendore”, un pequeño establecimiento de nivel primario al que concurren diez chicos de la zona.

“Para los chicos volver a la escuela es algo muy importante, ya que es un momento de aprendizaje, pero también un momento de encuentro y socialización”, cuenta Berta Peralta, la maestra que junto a un profesor de educación física y un auxiliar docente mantienen viva la educación en este pequeño lugar de la Provincia.

Con 21 años como docente, la mayoría de ellos en escuelas rurales, Berta es la maestra de esta escuela desde 2010. “Solo 6 años he trabajado en escuelas urbanas”, afirma y agrega que “la escuela rural es un lugar en donde continúan existiendo grandes valores, en donde tanto las familias como los chicos tienen un respeto y un cariño muy grande por el docente”.

Allí, en La Nevada, los chicos son hijos de familias vinculadas al trabajo rural. En este marco, para Berta su trabajo es algo muy especial ya que “ser maestra rural es ser maestra y mamá a la vez, y esto es así porque no solo tenemos una responsabilidad pedagógica, sino que somos una parte muy importante en la vida de nuestros chicos”.

Durante 2017 el distrito de Guaminí sufrió grandes lluvias, las que generaron inundaciones en distintos lugares durante todo el invierno y la primavera. En La Nevada generó que el camino de acceso a la escuela estuviese cortado, por lo cual Berta y sus compañeros de trabajo tuvieron  que llegar por caminos alternativos, muchas veces en moto o haciendo dedo. Los chicos también padecieron las consecuencias del mal tiempo, por lo cual “muchos venían durante ese tiempo a caballo y si no podían salir de sus casas para llegar a la escuela trabajábamos a distancia, dándoles la tarea”.

Pero aún en los peores momentos, hay un factor muy importante que son los padres y madres de los chicos. “La familia de campo ayuda mucho a la escuela y están muy presentes ante las necesidades que podamos tener”, resalta la maestra, agregando que “por suerte nuestra escuela está en buenas condiciones edilicias, pero cuando lo necesitamos siempre podemos contar con ellos para lo que necesitemos”.