Educación
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Reconocimiento al esfuerzo para el primer chico circense egresado de la Provincia

Agustín, que pasó por unas 290 escuelas, fue recibido por el ministro de Educación Gabriel Sánchez Zinny.
26 Diciembre, 2017

Con sus 18 años, Agustín Salvador es la cuarta generación de una familia que dedicó su vida entera a la risa, la magia y a ese espectáculo único que brinda el circo. Pero, detrás del telón, existe también la vida de hombres y mujeres que junto a sus hijos viajan por ciudades y pueblos durante todo el año.

Luego de recorrer a lo largo de su vida 290 instituciones educativas –gracias a un “pase libre” que le facilitó el traslado de escuela a escuela–, entre jardines de infantes, primarias y secundarias, Agustín logró terminar sus estudios en la Escuela Secundaria 11 de Quiroga, partido de 9 de Julio, aquí en la provincia de Buenos Aires.

Ese esfuerzo fue reconocido en la mañana de hoy, en un encuentro en donde Agustín fue recibido por el Director General de Cultura y Educación de la Provincia, Gabriel Sánchez Zinny. Allí, luego de compartir experiencias de vida, en una charla cargada de emociones, el ministro felicitó al joven por sus logros y resaltó que “alentemos a más chicos para que terminen la escuela al igual que vos”.

“Estoy melancólico porque no quiero terminar”, dijo Agustín en referencia al cierre de esta etapa. “Me encanta ir a la escuela, sentarme, levantar la mano”.

El reconocimiento se enmarca en la decisión de la cartera educativa de acercar el apoyo a los alumnos egresados de escuelas de secundarias de la provincia, los que –fruto de la convicción y el esfuerzo cotidiano– logran continuar sus estudios. 

“La escuela me enseñó a formarme. Hoy en día puedo opinar de temas que antes no. Además, el ir de acá para allá me enseñó a ver distintas formas de vida”, contó Agustín que, por ejemplo, en sus últimos años escolares se ha reencontrado con compañeros con los que compartió la Primaria.

 

La vida circense

El Circo Roland Argentina, que recorre todo el país, actualmente va por su quinta generación de artistas. Una tradición que llegó de Rumania escapando de las guerras europeas, pasó por Colombia y Brasil hasta instalarse en Argentina.

Actualmente el circo es gestionado por los padres de Agustín y cuenta con unas 30 personas trabajando, entre artistas y operarios.

Agustín, que es el menor de tres hermanos, comenzó a participar a los 2 años, cuando salía de entre los pantalones gigantes de su padre disfrazado de un pequeño payaso. Hoy se ha convertido en el protagonista principal de la historia que cuenta el circo en sus dos horas de shows.